jueves, 19 de mayo de 2011

ROSA, MAGNETISMO Y CERCANÍA

Soy uno de los 600 o más alicantinos que asistimos al mitín que Rosa Díez dio en Alicante el día de 17 de mayo. Soy uno de los que asistía convencido y predispuesto a asumir sus argumentos, puesto que pertenezco a UPyD desde el pasado año. Como yo, es cierto, había otros muchos de los asistentes. Tal vez 100, tal vez más.

Sin embargo, la reacción que pude observar en el resto; en esos otros quinientos, o más, alicantinos que habían decidido asistir al mitin por curiosidad, por afinidad, o por simpatía; la reacción de esos otros, digo, me sorprendió gratamente. No ya por los aplausos que se producían a cada idea que exponía, o cada punto del programa electoral de la Marea Magenta que explicaba. Y digo esto porque los aplausos, ya se sabe, pueden estar provocados por una reacción contagiosa ante la iniciativa de una "clac" bien entrenada.

Tuve la reacción de observar a mi alrededor, de fijarme en cada una de las personas que escuchaban a Rosa próximos a donde me encontraba. Y lo que me sorprendió realmente fueron sus gestos. Sus ademanes afirmativos ante las palabras de nuestra líder, que eran propios de cada uno y realizados desde sus respectivos subconscientes.

Esas quinientas personas, esas cien al menos que pude observar, compartían con Rosa lo que les estaba diciendo, los puntos que UPyD propone para estas elecciones autonómicas y locales. Se daban cuenta que lo que propone el Partido es lo que ellos quieren para la sociedad española; desde su más recóndito interior comprendían, y tal vez tuvieran asumido de antemano, que lo que necesita España, la Comunidad Valenciana y Alicante en lo más próximo, es una regeneración política, una visión de la política orientada al servicio y la mejora de los ciudadanos.

Rosa Díez supo explicar a los que la escucharon que UPyD no busca más allá que ser el germen de una nueva generación de políticos, menos entregados a sus propios partidos y más dedicados al servicio a sus ciudadanos. Que nuestra Constitución, después de varias décadas de funcionamiento, por el mero hecho de que con el paso de esas décadas, por el mero hecho de vivir en una sociedad de cambio vertiginoso, es necesario retocarla para adaptarla a esa misma sociedad a la que rige, a pesar de su dificultad para retocarla.

Y para eso, Rosa se manifestó ante todos como una persona cercana. Les hizo aproximarse a ella, como si sus palabras estuvieran dedicadas exclusivamente a cada uno de ellos, a cada uno de nosotros. Y supo embelesarnos -yo ya lo estaba- y hacer que la hora de su discurso apenas pareciera una conversación de cafetería, mientras se saborea el café de media mañana. Nadie mostró indicios de incomodidad o cansancio.

Rosa, desde este blog he de decirte que, si no existieras, habría que inventarte. ¡Bravo por tí!

No hay comentarios:

Publicar un comentario