lunes, 2 de mayo de 2011

LA DESVERGÜENZA ES PÚBLICA

Acabo de leer en la prensa diaria que el PNV realizaba hoy mismo una declaración institucional, en relación con la declaración de ilegalidad de las listas de la Coalición Bildu por parte del Tribunal Supremo, muy enfadado él, rompiendo el acuerdo al que había llegado con el Gobierno socialista para garantizar su capacidad de gobierno. Lo que ya nos ha costado a todos diversas cargas, en beneficio de una mayor capacidad de autogestión de la Comunidad Autónoma Vasca.

Y este hecho se da a conocer a la opinión pública sin el más mínimo asomo de sonrojo por parte de este partido nacionalista que, pese a que ha aceptado el juego democrático, su máxima aspiración es la independencia del territorio en el que se asienta. El EBB (Euzkadi Buru Batzar), su máximo órgano de dirección, no ha sentido el mínimo azoro en reconocer con esa declaración que su interés no está en defender el sistema democrático, en buscar el beneficio de la mayoría social. No, su particular interés es el de avanzar otro paso más hacia la autodeterminación del País Vasco -que no Euzkadi-, para lo cual es capaz de pactar con el que se lo quiera, o tenga, que facilitar, sea del ideario que sea.

Pero otro hecho que me sorprende más si cabe, es que los medios que han recibido la noticia ni siquiera han mostrado un mínimo de asombro por esta declaración del PNV. Esto significa que lo han aceptado como válido, han asumido que el interés general de un partido político español acaba en los límites del territorio que conforma la Comunidad Autónoma Vasca. Aceptando que ese partido concierte acuerdos de interés nacional con el Gobierno, cuando demuestra a las claras que para nada le interesa ese interés general. Y lo dan por bueno.

Resulta bochornoso todo este juego de ventas por interés, de mercadeo político, en perjuicio de la sociedad en la que vivimos. Y resulta bochornoso que la sociedad, a través de sus medios de comunicación, lo acepte sin un reproche. 

Y puestas así las cosas, digo yo, ¿qué tendrá que ver la decisión de un órgano del Poder Judicial, como es el Tribunal Supremo, con los acuerdos que el PNV mantenía con el Poder Ejecutivo? Pues en lógica social nada; ¿o sí?

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