lunes, 23 de mayo de 2011

RECONOCIMIENTO A UN PEQUEÑO E ILUSIONADO EQUIPO

 Hoy ya es el día siguiente. El día posterior a la confrontación electoral más impactante de los últimos años. A nivel nacional, UPyD ha cosechado muchos éxitos y algunas decepciones, pero lo que está claro es que detrás de todos ellos, éxitos y decepciones, queda el trabajo ilusionado y desinteresado de muchos hombres y mujeres que han creído en el proyecto de Unión, Progreso y Democracia y han prestado su esfuerzo para dar a conocer sus propuestas, para convencer a los electores que las ideas del Partido eran asumibles por ellos. Y el éxito, se haya conseguido o no el escaño, se ha producido y es de todos.

Me cabe la satisfacción de compartir inquietudes con los compañeros que han hecho posible que UPyD de Alicante haya conseguido un concejal en el Ayuntamiento. Un pequeño e inexperto equipo que no se ha amilanado ante las carencias, ante la inexperiencia en las lides electorales y que con ilusión y esfuerzo han llevado a Fernando al Consistorio. ¡Bien por ellos! Por Diego, por Anabel, por Manoli, por Jorge, por Enrique, por...... todos ellos. Unos titanes, todos.

Pero ahora queda un trabajo mucho más importante. El tratar de llevar a cabo nuestras ideas para Alicante, va a suponer un esfuerzo mayor. Nuestro concejal ha de verse arropado en su trabajo. Hemos de formar un equipo que le ayude a preparar su trabajo en el Ayuntamiento, a luchar por el beneficio de todos los alicantinos. Y eso requiere de la creación de un equipo de apoyo al concejal.

Pero estoy convencido que, a la vista de la respuesta de la Agrupación de Alicante, eso no va a suponer ningún problema.

jueves, 19 de mayo de 2011

INDIGNADOS E IGNORADOS

El movimiento ciudadano "Democracia Real, Ya" ha sobresaltado las conciencias de muchos de los que tienen la política como su verdadera profesión y, por otra parte, ha creado un hilo de esperanza a tanto parado, tanto jubilado y tanto español que vive en el filo del umbral de la pobreza. En tan solo unos años, hemos pasado de la sociedad del bienestar a la sociedad de la angustia.

Ahora se está discutiendo si este movimiento ciudadano tiene un cerebro oculto, que lo dirige y manipula, o por el contrario es una reacción espontánea ante tanta desesperación y hambre, frente al derroche y el exhibicionismo de políticos corruptos, banqueros y capitalistas.

Yo siempre he escuchado que las revoluciones se llevan a cabo desde los estómagos vacíos y que ningún pueblo se lanza a la aventura revolucionaria si no está pasando hambre y necesidad. De esto han sabido mucho todos los dictadores a lo largo de la historia, desde el Pan y Circo romano.

En mi fuero interno en los últimos tiempos no hacía más que preguntarme cómo, en esta situación dramática de crisis económica y social, nadie levantaba un grito contra tanta injusticia y abandono en que los políticos, las administraciones por ellos controladas, habían dejado a los ciudadanos, mientras trataban de reflotar a las instituciones bancarias que no habían sido capaces de hacer frente a la crisis. Ningún banco puede ser más importante que un ciudadano.

Por eso, saludo con efusión la aparición de este movimiento, esté manipulado o no, porque sin duda va a modificar la actitud de una gran mayoría de políticos, grandes empresarios y banqueros. Ya que, de no ser así, desde esta protesta alocada y pacífica, vamos a pasar a la reivindicación violenta y descontrolada. Y eso resultará más peligroso para los ciudadanos, las instituciones y la propia democracia.

Pero no se puede culpar a todos de esta situación. Ni todos los políticos son responsables, ni todos los partidos han cooperado a que se llegue a esta situación. 

Desde que Unión, Progreso y Democracia nació, hace apenas tres años, ha venido propugnando un cambio de marcha en la democracia española. Temas como la reforma constitucional, una nueva ley electoral, la igualdad de todos los españoles, vivan donde vivan, y la re-asunción por el Estado central de competencias que ha ido dejando en manos de las comunidades autónomas y que no pueden delegarse por un estado soberano, son propuestas que nuestra única representante en la Cámara baja ha venido defendiendo reiteradamente, con la oposición de todos -¡¡¡TODOS!!!- los partidos políticos representados en ella.

Por eso no deja de extrañarme ahora la actitud de algunas formaciones políticas que pretenden  alinearse con el movimiento ciudadano y con las propuestas que defiende. Cuando esas mismas propuestas las planteaba Rosa Díez en el Congreso, ¿no era el momento de apoyarlas? Sin duda, no estábamos en plena campaña electoral y las necesidades de los ciudadanos, de la sociedad, no eran importantes entonces. Existe una palabra muy castiza que resume su actitud: "chaqueteo". Y todos sabemos lo que significa.

Y tampoco deja de extrañarme el comportamiento de los medios de comunicación en general, cuando reciben con grandes aspavientos y simpatía las propuestas de este movimiento ciudadano. Cuando UPyD, desde su único y vigoroso escaño hacía esas mismas propuestas una y otra vez, qué hacían esos medios. No darlas a conocer a los lectores y oyentes. Acallar la voz de quien reclamaba lo que ahora todos saludan con júbilo, o condescendencia.

Saludo la aparición de este movimiento ciudadano. Es la voz hueca y cavernosa que provoca el estómago vació y la falta de futuro. Pero no dejo por menos que saludar a UPyD, el único partido que, a día de hoy, puede salvarse del reciclado a que tendrán que someterse el resto de formaciones políticas a partir del 23 de mayo.

Saludo pues, a los indignados y a los ignorados.

ROSA, MAGNETISMO Y CERCANÍA

Soy uno de los 600 o más alicantinos que asistimos al mitín que Rosa Díez dio en Alicante el día de 17 de mayo. Soy uno de los que asistía convencido y predispuesto a asumir sus argumentos, puesto que pertenezco a UPyD desde el pasado año. Como yo, es cierto, había otros muchos de los asistentes. Tal vez 100, tal vez más.

Sin embargo, la reacción que pude observar en el resto; en esos otros quinientos, o más, alicantinos que habían decidido asistir al mitin por curiosidad, por afinidad, o por simpatía; la reacción de esos otros, digo, me sorprendió gratamente. No ya por los aplausos que se producían a cada idea que exponía, o cada punto del programa electoral de la Marea Magenta que explicaba. Y digo esto porque los aplausos, ya se sabe, pueden estar provocados por una reacción contagiosa ante la iniciativa de una "clac" bien entrenada.

Tuve la reacción de observar a mi alrededor, de fijarme en cada una de las personas que escuchaban a Rosa próximos a donde me encontraba. Y lo que me sorprendió realmente fueron sus gestos. Sus ademanes afirmativos ante las palabras de nuestra líder, que eran propios de cada uno y realizados desde sus respectivos subconscientes.

Esas quinientas personas, esas cien al menos que pude observar, compartían con Rosa lo que les estaba diciendo, los puntos que UPyD propone para estas elecciones autonómicas y locales. Se daban cuenta que lo que propone el Partido es lo que ellos quieren para la sociedad española; desde su más recóndito interior comprendían, y tal vez tuvieran asumido de antemano, que lo que necesita España, la Comunidad Valenciana y Alicante en lo más próximo, es una regeneración política, una visión de la política orientada al servicio y la mejora de los ciudadanos.

Rosa Díez supo explicar a los que la escucharon que UPyD no busca más allá que ser el germen de una nueva generación de políticos, menos entregados a sus propios partidos y más dedicados al servicio a sus ciudadanos. Que nuestra Constitución, después de varias décadas de funcionamiento, por el mero hecho de que con el paso de esas décadas, por el mero hecho de vivir en una sociedad de cambio vertiginoso, es necesario retocarla para adaptarla a esa misma sociedad a la que rige, a pesar de su dificultad para retocarla.

Y para eso, Rosa se manifestó ante todos como una persona cercana. Les hizo aproximarse a ella, como si sus palabras estuvieran dedicadas exclusivamente a cada uno de ellos, a cada uno de nosotros. Y supo embelesarnos -yo ya lo estaba- y hacer que la hora de su discurso apenas pareciera una conversación de cafetería, mientras se saborea el café de media mañana. Nadie mostró indicios de incomodidad o cansancio.

Rosa, desde este blog he de decirte que, si no existieras, habría que inventarte. ¡Bravo por tí!

viernes, 6 de mayo de 2011

EL RETORNO DE DAVID


Cuando Goliat, amparado en su estatura y en su destreza con las armas, se vanagloriaba, en las llanuras de Socoh, de su arrojo y de la falta de valor de los hebreos, éstos hubieron de sufrir sus bravuconadas durante cuarenta días, antes que David, el pastor de Belén, echara a tierra su osadía con la destreza de su honda.

La Sociedad española ha tenido que soportar más de treinta años de preponderancia de los grandes partidos nacionales que, amparándose en las circunstancias de nuestra Constitución, han urdido una situación de bipartidismo furioso, en el que no caben otras organizaciones políticas que no sean ambos partidos mayoritarios.

Y este hecho ha originado que las dos grandes formaciones pierdan el respeto a la ciudadanía y a las urnas, consintiendo, cuando no promocionando, toda clase de tropelías y desmanes contra la sociedad a la que debieran servir y considerando que el erario público no era más que su propia cartilla de ahorro, de la que podían disponer a su antojo.

Así las cosas, solo una sociedad concienciada, unos ciudadanos comprometidos, van a ser capaces de acabar con esta situación de orgullo y altanería por parte de PSOE y PP. Y esto únicamente va a ser posible a través de las urnas, donde el conjunto de los ciudadanos tiene la potestad de expresar su opinión libre y determinantemente.

Los que formamos parte de Unión, Progreso y Democracia configuramos una formación política que resume en su ideología la opinión y el sentir de la mayor parte de la sociedad española con respecto a temas tan generales como vida en paz, en armonía y progreso. Nuestros miembros, en la mayoría de los casos carecen, o apenas han tenido, relación con otros partidos políticos, porque venimos del seno de la misma sociedad, sin más ambiciones políticas que las de conseguir una colectividad mejor y más justa y dispuestos a sacrificar nuestro estatus y, en no pocas ocasiones, nuestro dinero para cambiar una situación que no nos gusta. Para encontrar una nueva forma de hacer política y para dar a nuestros conciudadanos una nueva generación de gobernantes, gestores buenos y honrados.

Somos un partido modesto, joven y con escasos recursos que nada podemos hacer frente a la maquinaria política y electoral de los grandes, frente a su capacidad de influencia en los medios de comunicación de masas, que nos “olvidan” en la mayoría de las veces, cuando no nos callan sin más.

Pero tenemos una fuerza que nadie nos puede arrebatar: la ilusión; el saber que estamos defendiendo los valores que van a mejorar la sociedad en la que vivimos. La falta absoluta de apocamiento frente a ese terrible “rodillo” que utilizan PP y PSOE. Porque no tenemos color político, no somos de un lado, ni del otro. Somos solo eso: ciudadanos decididos a cambiar el estilo de los políticos rancios y desmotivados. Y aspiramos a lograr lo que definen las tres frases de nuestra formación: la unión, el progreso y la democracia. Nada más.

De ahí que, a partir del 22 de mayo, nuestro partido, que en estos pocos años de vida ya ha logrado encontrar un hueco en las estructuras políticas de España, va a dar el salto en la escena política y va a integrar una corriente constructiva de promoción de los valores que la sociedad demanda en todos los ayuntamientos en los que nos hemos presentado y en no pocas de las comunidades autónomas en las que se celebran elecciones autonómicas.

De nuevo, y ahora aquí en España, el aparentemente insignificante David va a tumbar al gigante Goliat con una sencilla honda de pastor.

lunes, 2 de mayo de 2011

CARTA A LOS QUE ME LEAN

   Estimados lectores, amigos, simpatizantes y familia (que componen el mayor número de mis seguidores): Hoy, con retraso de varios meses, comienzo a publicar en este blog lo que debiera haber empezado a hacer tiempo atrás.

   Y lo primero es, como debe ser, una carta de presentación que sirva para que todos los que estáis dispuestos a perder unos minutos, pocos, de vuestro tiempo podáis conocerme.

   Mi nombre completo es Francisco Gómez Dorrego, tengo 61 años -camino de los 62, como decía mi padre-, pero con tantas ideas e ilusiones, cual si hubiera terminado el Servicio Militar (que yo todavía lo hice). Soy parte de esa enorme plétora de españoles que viven del Estado y, en ocasiones, trabajamos para él, que no es mi caso, puesto que yo me encuentro en la situación administrativa de Segunda Actividad sin destino. Es decir, que cobro como funcionario, pero no ejerzo como tal. Como hijo de la España profunda y quevedesca.

   Políticamente, me defino como progresista, porque creo que esa catalogación de izquierdas y derechas, en pleno siglo XXI, huele a rancio y a cosa antigua. Hoy, o se está por la evolución de la sociedad, o se está por el inmovilismo y el conservadurismo. Yo estoy por lo primero y me autodeclaro políticamente progresista. Por eso, consciente que en la Sociedad hay que implicarse, pertenezco al Partido de Rosa Díez, Unión, Progreso y Democracia. A nivel de base, nada más; pero me encuentro en él muy a gusto.

   Estoy casado con una mujer maravillosa: paciente, moderada, inteligente y, sobre todo, enamorada de mí (no se qué habrá visto, o no visto, para ello). Tengo tres hijos, puesto que el año pasado perdí a otro por la terrible leucemia, dos varones ya adultos y una pequeña niña que adopté -adoptamos su madre y yo- en la lejana China.

   Pretendo aprovechar la oportunidad que me brinda el mundo de los blogs para exponer mis opiniones, mis ideas y mis cuitas, tanto personales, como políticas; las que más van a aparecer.

   Desde aquí lanzaré mi grito al viento, por si alguno lo recibe, y desde aquí saciaré mi ansia de ser oído o leído, que he de reconocer que me gusta. Por eso, si alguno se digna a leerme, reciba mi más sincero agradecimiento.     

LA DESVERGÜENZA ES PÚBLICA

Acabo de leer en la prensa diaria que el PNV realizaba hoy mismo una declaración institucional, en relación con la declaración de ilegalidad de las listas de la Coalición Bildu por parte del Tribunal Supremo, muy enfadado él, rompiendo el acuerdo al que había llegado con el Gobierno socialista para garantizar su capacidad de gobierno. Lo que ya nos ha costado a todos diversas cargas, en beneficio de una mayor capacidad de autogestión de la Comunidad Autónoma Vasca.

Y este hecho se da a conocer a la opinión pública sin el más mínimo asomo de sonrojo por parte de este partido nacionalista que, pese a que ha aceptado el juego democrático, su máxima aspiración es la independencia del territorio en el que se asienta. El EBB (Euzkadi Buru Batzar), su máximo órgano de dirección, no ha sentido el mínimo azoro en reconocer con esa declaración que su interés no está en defender el sistema democrático, en buscar el beneficio de la mayoría social. No, su particular interés es el de avanzar otro paso más hacia la autodeterminación del País Vasco -que no Euzkadi-, para lo cual es capaz de pactar con el que se lo quiera, o tenga, que facilitar, sea del ideario que sea.

Pero otro hecho que me sorprende más si cabe, es que los medios que han recibido la noticia ni siquiera han mostrado un mínimo de asombro por esta declaración del PNV. Esto significa que lo han aceptado como válido, han asumido que el interés general de un partido político español acaba en los límites del territorio que conforma la Comunidad Autónoma Vasca. Aceptando que ese partido concierte acuerdos de interés nacional con el Gobierno, cuando demuestra a las claras que para nada le interesa ese interés general. Y lo dan por bueno.

Resulta bochornoso todo este juego de ventas por interés, de mercadeo político, en perjuicio de la sociedad en la que vivimos. Y resulta bochornoso que la sociedad, a través de sus medios de comunicación, lo acepte sin un reproche. 

Y puestas así las cosas, digo yo, ¿qué tendrá que ver la decisión de un órgano del Poder Judicial, como es el Tribunal Supremo, con los acuerdos que el PNV mantenía con el Poder Ejecutivo? Pues en lógica social nada; ¿o sí?