Cuando Goliat, amparado en su estatura y en su destreza con las armas, se vanagloriaba, en las llanuras de Socoh, de su arrojo y de la falta de valor de los hebreos, éstos hubieron de sufrir sus bravuconadas durante cuarenta días, antes que David, el pastor de Belén, echara a tierra su osadía con la destreza de su honda.
La Sociedad española ha tenido que soportar más de treinta años de preponderancia de los grandes partidos nacionales que, amparándose en las circunstancias de nuestra Constitución, han urdido una situación de bipartidismo furioso, en el que no caben otras organizaciones políticas que no sean ambos partidos mayoritarios.
Y este hecho ha originado que las dos grandes formaciones pierdan el respeto a la ciudadanía y a las urnas, consintiendo, cuando no promocionando, toda clase de tropelías y desmanes contra la sociedad a la que debieran servir y considerando que el erario público no era más que su propia cartilla de ahorro, de la que podían disponer a su antojo.
Así las cosas, solo una sociedad concienciada, unos ciudadanos comprometidos, van a ser capaces de acabar con esta situación de orgullo y altanería por parte de PSOE y PP. Y esto únicamente va a ser posible a través de las urnas, donde el conjunto de los ciudadanos tiene la potestad de expresar su opinión libre y determinantemente.
Los que formamos parte de Unión, Progreso y Democracia configuramos una formación política que resume en su ideología la opinión y el sentir de la mayor parte de la sociedad española con respecto a temas tan generales como vida en paz, en armonía y progreso. Nuestros miembros, en la mayoría de los casos carecen, o apenas han tenido, relación con otros partidos políticos, porque venimos del seno de la misma sociedad, sin más ambiciones políticas que las de conseguir una colectividad mejor y más justa y dispuestos a sacrificar nuestro estatus y, en no pocas ocasiones, nuestro dinero para cambiar una situación que no nos gusta. Para encontrar una nueva forma de hacer política y para dar a nuestros conciudadanos una nueva generación de gobernantes, gestores buenos y honrados.
Somos un partido modesto, joven y con escasos recursos que nada podemos hacer frente a la maquinaria política y electoral de los grandes, frente a su capacidad de influencia en los medios de comunicación de masas, que nos “olvidan” en la mayoría de las veces, cuando no nos callan sin más.
Pero tenemos una fuerza que nadie nos puede arrebatar: la ilusión; el saber que estamos defendiendo los valores que van a mejorar la sociedad en la que vivimos. La falta absoluta de apocamiento frente a ese terrible “rodillo” que utilizan PP y PSOE. Porque no tenemos color político, no somos de un lado, ni del otro. Somos solo eso: ciudadanos decididos a cambiar el estilo de los políticos rancios y desmotivados. Y aspiramos a lograr lo que definen las tres frases de nuestra formación: la unión, el progreso y la democracia. Nada más.
De ahí que, a partir del 22 de mayo, nuestro partido, que en estos pocos años de vida ya ha logrado encontrar un hueco en las estructuras políticas de España, va a dar el salto en la escena política y va a integrar una corriente constructiva de promoción de los valores que la sociedad demanda en todos los ayuntamientos en los que nos hemos presentado y en no pocas de las comunidades autónomas en las que se celebran elecciones autonómicas.
De nuevo, y ahora aquí en España, el aparentemente insignificante David va a tumbar al gigante Goliat con una sencilla honda de pastor.

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